Los abrasivos son materiales utilizados para desgastar, pulir o dar forma a otros materiales mediante fricción. Se caracterizan por su dureza y capacidad de rayar o eliminar capas superficiales de diferentes superficies, como metales, piedras, maderas y plásticos. Los abrasivos pueden presentarse en diversas formas, como polvos, pastas, discos, cintas o piedras, y se clasifican en abrasivos naturales, como el diamante o el corindón, y abrasivos sintéticos, como el carburo de silicio o el óxido de aluminio. Son esenciales en una amplia gama de aplicaciones industriales, como el pulido de superficies, la fabricación de herramientas de corte, el tratamiento de superficies metálicas y la producción de materiales de construcción. También se emplean en el sector de la automoción y la electrónica, en procesos de rectificado y acabado.
